Abuela Patri

Milenios de sabores con aroma a pueblo que los nostálgicos amantes de la buena mesa podrán disfrutar en su propia casa.

Todas las historias con sabor empezaron en el anafe. La de la Abuela Patri no podía ser menos; en el de su casa de un remoto pueblo andaluz entre las Sierras de Cádiz y Málaga que la marcó para siempre. Acunada por su propia abuela entre fogones, ahora la Abuela es ella, después de haber

contribuido tan decisivamente a levantar uno de los negocios hosteleros más prósperos de Los Palacios y Villafranca (Sevilla): la Taberna La Liebre, que empezó siendo un típico tabanco de su suegro y ha terminado convertida en un referente gastronómico en el Bajo Guadalquivir.

La Liebre, capitaneada desde sus cocinas por Patricia Ponce Moreno desde los últimos años del pasado siglo, ha ido incorporando a su carta basada en la Huerta de ese pueblo donde al tomate lo bautizaron como “bombón colorao”, muchas innovaciones de los chefs internacionales, pero sin perder nunca la esencia del sabor primario: el que le da su condición de kilómetro cero, equidistante de las arenas más productivas de Sevilla, de esas marismas que producen el mejor arroz que se proyecta al mundo, de ese Guadalquivir que sabe a Historia y de esos dos mares que bañan por igual la Bética que el mismísimo Hércules colocó en el centro de todos los sabores.

 

Con esa premisa filosófica del kilómetro cero en sus ollas y peroles, La Abuela Patri es ahora una marca con aroma a pueblo que se ha marcado el reto de llevarlo adonde precise el exigente comensal, los nostálgicos amantes de la buena mesa que hoy, a pesar de las prisas del mundo moderno, conservan gusto, paladar y memoria.

Abuela Patri

Una vida entera tras los fogones, poniendo todo su énfasis y sabiduría para conseguir el sabor de la cocina tradicional y hacer disfrutar a los comensales con los productos de la huerta palaciega.

Constancia

Más de media vida en la cocina trabajando día a día sin perder nunca la sonrisa.

Tradición

Las recetas de siempre para siempre. No hay nada mejor que la comida de una abuela.

Exigencia

Exigirnos lo máximo cada día hace que todos nuestros productos hagan disfrutar a tu paladar.

Creatividad

A pesar de nuestra tradicionalidad, nos encanta darle un toque personal a nuestras recetas.